Crédito: Nacionales si, inmigrantes no
04.06.2009
En los años de bonanza ser inmigrante y trabajador en España resultaba muy rentable para el crecimiento del país, una mano de obra cualificada que estaba dispuesta a trabajar más horas y por un salario inferior al establecido con tal de formar un hogar en nuestro país.
Los contratos laborales precarios crecían como la espuma y con ellos las cotizaciones a las arcas de la Seguridad Social que se vanagloriaba de su superávit constante y creciente.
La clase media emergente descubría la “buena vida” a través del acceso al crédito fácil y todos los símbolos de un “colonialismo” maravillosamente cómodo y glamoroso.
Ahora las cosas han cambiado, la crisis vino a llevarse todos los “logros” de los buenos años y el país comenzó a perder competitividad, las empresas no conseguían mantener su producción porque no tenían acceso al financiamiento y los organismos públicos no tenían dinero para pagar los servicios de las empresas.
Los bancos se encontraron con que la especulación y el lucro comenzaban a materializarse en índices de morosidad desconocida y creciente y cerraron el grifo del crédito.
Ni las bajadas de los tipos de interés ni las seudo -medidas anticrisis de nuestros dirigentes sirvieron para frenar una crisis de dimensiones históricas que hoy, coloca a nuestro país a la cola de Europa y con serias dudas sobre su permanencia en la Unión.
Ahora, ante un escenario radicalmente distinto, cambian las tornas, los inmigrantes dejan de ser necesarios y pasan a ser tratados como un “excedente de recursos humanos” que hay que eliminar.
Muchos de ellos han cogido sus prestaciones de desempleo y se han vuelto a sus países de origen, pero en nuestro país quedan colectivos de inmigrantes profesionales que están siendo tratados de una forma que raya lo vejatorio por el solo hecho de su nacionalidad.
La concesión de financiamiento tanto en bancos como en grandes almacenes y empresas de intermediación se ha endurecido mucho más para este colectivo.
Frases como “las condiciones son distintas para ciudadanos comunitarios que para extranjeros” se repiten constantemente ante las solicitudes de los inmigrantes para acceder al crédito en respuesta a una publicidad, que ya es considerada engañosa.
Los casos denunciados ante la Agencia Catalana de Consumo el pasado mes de mayo en la organización SOS racismo apuntan al incremento de trato discriminatorio y vejatorio de este colectivo a quien se le exigen muchos más requisitos que al resto para conceder financiamiento.
Una de las empresas denunciadas la popular cadena de electrodomésticos Media Market asegura que las directrices para la concesión de créditos las marca la entidad financiera que opera con ellos CETELEM y se desentienden completamente de las denuncias argumentando que ellos no operan de esa forma en sus financiaciones propias.
Los documentos que se exigen a los ciudadanos comunitarios son mucho más rígidos solicitando acreditación de contrato certificado del INEM.
CETELEM por su parte indica que es la cadena la responsable de los requisitos exigidos ya que ellos gestionan su financiamiento por teléfono y no tienen nada que ver.
Algo habitual cuando se produce un caso poco “ético” la tendencia a echarse la culpa unos a otros sin asumir responsabilidades.
Lo cierto es que los criterios de concesión de créditos o financiamiento deben basarse en la línea de la solvencia que presente cada cliente y no de la nacionalidad que tenga.
Casos que, lamentablemente se van a seguir incrementando ya que el racismo y la xenofobia son actitudes que se manifiestan abiertamente cuando hay escasez de recursos en la sociedad.
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