Modalidades de pago


A la hora de pedir un préstamo o un crédito es importante saber cómo lo vas a tener que pagar, o qué opciones de pago te ofrece la entidad, para poder elegir la que mejor te convenga. No siempre se paga mes a mes la misma cantidad, y es conveniente saberlo.

Las modalidades de pago suelen depender de la periodicidad de la cuota (normalmente mensual, pero puede ser trimestral, etc.), y de cómo varía su importe a lo largo del tiempo (puede ser constante, creciente o decreciente). Además, a veces hay un período inicial de carencia en el que no se amortiza capital.

Lo más habitual, siempre que hablemos de préstamos recibidos de entidades de crédito, es que se devuelvan pagando cada mes (u otra periodicidad pactada) una cuota constante, que incluye parte de intereses y parte de capital. Se trata del sistema francés.

En cuanto a los créditos, hay más opciones. Una de las más comunes consiste en que las cuotas periódicas incluyan tan solo intereses sobre el capital dispuesto en cada momento, y no pagar ese capital hasta el final del plazo del crédito. También se pueden ir pagando cuotas de intereses y, de forma periódica, ir reduciendo el límite del crédito, pagando por lo tanto la cantidad dispuesta por encima de ese límite. Cuando el límite llegue a cero, se devuelve el resto.

Otra forma muy común (la más común, posiblemente), consiste en el acuerdo de una cuota periódica mínima, que incluye los intereses por el importe dispuesto del crédito y, el resto hasta alcanzar la cuota es lo que se irá amortizando.

No hay una fórmula mejor o peor de por sí, sino que depende más bien de tu situación. Tendrás que valorar muy bien tus expectativas de ingresos durante el tiempo que vaya a durar el crédito, para ver qué forma de pago te conviene más. ¿Lo más fácil y seguro? Pedir asesoramiento externo. Y ten siempre en cuenta que si el tipo de interés es variable, la cuota puede aumentar.


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