Préstamos hipotecarios tramposos

Esta semana se han declarado abusivas las clausulas suelo con la cual una entidad bancaria fija el interés mínimo que puede alcanzar un préstamo hipotecario. No obstante, existen otras modalidades de préstamos hipotecarios que son tanto o más abusivas que la afamada clausula suelo, por ejemplo el préstamo hipotecario creciente, el cual aplica una doble revisión de cuota y Euribor o también aquellas que financian más del 100% de la hipoteca.

Ha sido un juzgado en Sevilla el que ha declarado como abusivas las cláusulas suelo. Una letra pequeña que ha impedido a los clientes de este tipo de préstamos poder disfrutar del prolongado período de tipos bajos que ha experimentado el Euribor en el pasado año.

No obstante, cabe destacar que los préstamos hipotecarios con suelo no son los únicos con trampa que han hecho fortuna en estos últimos años. Hay que recordar que hasta el día de hoy se siguen comercializando, por ejemplo, hipotecas crecientes, las cuales pueden considerarse igualmente abusivas puesto que generan una ilusión ficticia de lo que el cliente va a pagar así como incluso errores de cálculo que pueden llevar al impago de las cuotas.

El procedimiento para las hipotecas crecientes es sencillo. Por un lado la hipoteca dispone de un precio convencional, esto es el Euribor más un diferencial que se revisa cada año. Pero por otro lado también se revisan año a año las cuotas de esta hipoteca para añadirles un 2%. Es decir que si la cuota es ese momento asciende a 1100€ pasará a ser de 1122€. De este modo se continúa año tras año y el problema es que además muchas de estas hipotecas no fijan un límite a partir del cual deja de aplicarse ese 2%. Como resultado uno puede pasarse los 30 años de la vida de su hipoteca soportando dicho sobrecoste injustificado.

Tampoco son buenas aquellas hipotecas que han llegado a financiar más del 100 % del valor de un inmueble con la idea de cubrir la compra de otros bienes de consumo. Esta clase de hipotecas son antieconómicas puesto que el cliente termina pagando durante 30 años por un bien de consumo que evidentemente se amortiza en mucho menos tiempo.

Por último y esta hipoteca igualmente puede resultar un poco subjetiva a la hora de decidir si se trata de una hipoteca “con trampa” y son aquellas con carencia en los prestamos. De este modo las cuotas se ven sensiblemente reducidas puesto que se pagan solo los intereses y no se amortiza nada del capital, algo que no eximirá más adelante al cliente de pagar lo que le queda pendiente de la amortización.

En lo personal esta última hipoteca no me parece que sea “engañosa” con el cliente. Está claro que de este modo la cuota mensual se verá sensiblemente incrementada gracias al período de la carencia pero lo cierto es que el cliente sabe en lo que se está metiendo cuando firma dicha hipoteca. Que el cliente sea realista o no respecto a sus ingresos futuros es una cuestión aparte, además, en todo caso es un riesgo que adopta la entidad y no el cliente en sí.

Hace un tiempo tuve una duda respecto a este tipo de hipotecas y un colega me comentó “si desde el principio no tienes el dinero para pagar las cuotas entonces la entidad no estará interesada en ti”. No obstante, últimamente la desesperación es tal por parte de las entidades que igualmente te ofrecen una carencia de capital desde el principio si a su vez consiguen que compres todos los demás productos que vienen asociados a las hipotecas.

De cualquier modo, a la hora de firmar un contrato de estos está claro que hay que andar con mucho ojo puesto que existen muchas hipotecas engañosas en el mercado actual.

Escrito por José Azambuya

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