¿Qué debo conocer antes de firmar un crédito rápido?

Una vez superada la “cuesta de enero”, parece que que acender la de febrero también está siendo complicado, sobre todo en un entorno que presiona con repuntes en el precio de algunos servicos, impuestos y hasta de la gasolina. Con los ahorros disminuídos después de los compromisos de las fiestas y con las facturas llegando al buzón de correos, es fácil sentrise agobiado por la falta de efectivo en la cartera.

Buscando alternativas para equilibrar las cuentas, es frecuente pensar en acudir a los créditos rápidos para salvar la situación y seguir adelante. Ciertamente, puede ser una solución inmediata, pero transcurridos unos meses puede tener un efecto contrario, sobre todo si no conocemos bien las condiciones del crédito.

Tuvieron un auge importante hace 3 años, pero actualmente, como consecuencia de la crisis, han descendido las solicitudes, los importes de los créditos y las empresas dedicadas a la gestión de los mismos.

Según el presidente general de Cofidis, Juan Sitges, ya no es tan fácil acceder a ellos, y argumenta que la exigencia de parte de las entidades financieras han aumentado, “se estudian más las solicitudes y se aprueban menos”, afirma Sitges y agrega que se estudian más los documentos de los solicitantes.

Datos financieros

Es recomendable que los solicitantes de créditos rápidos conozcan varios aspectos de este tipo de financiación.

Los tipos de interés son los que producen más discrepancias entre banco y clientes. Al respecto, lo más importante es saber cual va a ser la Tasa Anual Efectiva, del préstamo rápido. Es un dato más realista del coste real de la financiación porque incluye el interés del préstamo, más las comisiones más los gastos generados en la operación y repercutidos en la factura que el cliente pagará. (Ver TAE)

Otro dato importante es el tipo de crédito que el bancos otorgue. Actualmente, se conceden dos tipos de créditos. El primero es el crédito personal rápido cuyo interés puede alcanzar el 6 por ciento, pero también podrían otorgarle otro tipo de crédito más caro y peligroso, el “revolving” en el cual el crédito vuelve a estar disponible a medida que el cliente lo va amortizando, nunca se acaba, en éstos el interés puede llegar a 26 por ciento.

A pesar del coste elevado de esta financiación los usuarios se sienten atraídos por la facilidad y la rapidez de su tramitación, inclusive, algunas entidades lo ofrecen en una tarjeta de crédito y le sugiere a sus clientes la utilización de los mismos para financiar sus compras. El crédito revolving está asociado a numerosas tarjetas de crédito.

Costes adicionales

Los solicitantes de estos créditos deben saber a que se exponen al firmar el contrato. Al respecto, fuentes de Cetelem, recomiendan solicitar una copia del contrato antes de firmarlo. Con este documento en mano, la atención debe dirigirse a los datos financieros del contrato: intereses, costes y comisiones. Estas últimas suelen cobrarlas por la firma del contrato, postergar el pago, pago anticipado, comisiones por cualquier gestión solicitada por el deudor incluyendo un cambio en la fecha de pago.

Antes de firmar se deben “hacer los números” y tomar conciencia de cómo estos factores repercutirán en los pagos.Uno de los gastos adcionales que suelen cargar actualmente las entidades financieras es el serguro de impagos. Aunque no es legalmente obligatorio, la entidad podría exigirlo como una protección ante la posibilidad de que el solicitante no pudiera hacer frente a su obligaciones.

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