La reestructuración bancaria contrae más aún el flujo del crédito

Muchos de los que hemos seguido la secuencia de los acontecimientos, nos preguntamos si todo el proceso de reestructuración del sistema financiero es positivo o negativo y sería bueno que los expertos aclarasen a qué plazo se verán los beneficios de los cambios, si tiene alguno.

Por ahora, los ciudadanos de a pie vemos cómo a corto plazo los bancos y cajas de ahorros están cada vez más herméticos en cuanto a financiación y además el coste financiero de los pocos préstamos otorgados tiende al alza.

Por ahora los únicos que consideran que las medidas de reestructuración han sido positivas son los representantes del Gobierno involucrados en el tema: la Ministra de Economía, Elena Salgado, el vicepresidente Alfredo Pérez Rubabalcaba y el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernádez. Estos funcionarios aseguraban hace pocas semanas que la reestructuración estimularía la concesión de créditos pero por ahora la realidad indica todo lo contrario.

Presionados por los márgenes actuales, que no les favorecen, las entidades miran con más atención las solicitudes de crédito para no asumir riesgos que disminuyan sus recursos al tener que respadarlos o para no tener que asumir impagados posteriormente, por ello tienen una obsesión con la capacidad de pago, con la solvencia de sus clientes que demandan financiación.

Paralelamente, la sombra de la nacionalización parcial se cierne sobre las Cajas que no terminan de pescar inversionistas privados para completar las exigencias de capital del Gobierno. Tener al Estado de socio parece no gustarle mucho quizás porque no podrían mantener el control total de las entidades y porque no desean que el “este socio” se ponga muy “detallista “ en cuanto al cumplimiento de la normativa.

La opción de los dirigentes bancarios ha sido proteger al máximo el capital que tienen para no mermar los recursos que ya tienen de cara a la capitalización, las necesidades de financiación de los particulares, pymes y corporaciones quedan relegadas a un segundo plano.

Así lo confirman los números del Banco de España: durante el primer mes de este año, la finaciación para pymes disminuyó en un 13,87 por ciento comparada con la concedida el primer mes del año pasado.
Es una estimación que muchos compartimos, desde cualquier hijo de vecina, pasando por los expertos y culminando con la apreciación del propio Banco Central Europeo (BCE) que en advirtió en un informe que la reestructuración de las cajas de ahorro tiene consigo “el riesgo de efectos negativos transitorios en los flujos de crédito a la economía real”.

En su momento, el Comité del Banco Internacional de Pagos de Basilea III fijó en siete años el plazo para que bancos y cajas se ajustaran a la nueva normativa, pero posteriormente, el decreto acortó los plazos y ello precipitó la sequía de dinero que observamos hoy en la economía general. La respuesta de los bancos fue cerrar la “caja” y reservar el dinero para cubrir su propia contingencia y sobrevivir en el intento. Familia y empresas nos quedamos con las puertas del banco cerradas mientras ellos hacen sus números detrás de los cristales para ver si tienen o no los deberes hechos.

El incremento de los tipos ha sido más visible en la finaciación para pymes, que es un sector muy vulnerable debido a su “talla pequeña”. Los datos del Banco de España los intereses que afectan los préstamos para pymes ha alcanzado el 4,59 por ciento, un porcentaje que no se registraba desde 2008. En contraste, compañías con mayor envergadura pagaban en enero intereses del 3,72 por ciento.

Para adelgazar más aún el bolsillo del ciudadano común, el euribor, amenaza con subir a partir de abril, según declaraciones de Director del BCE, Jean Claude Trichet. aunque su tendencia alcista comenzó antes. Las estimaciones prevén que el coste del dinero podría escalar desde uno por ciento actual hasta un 2,50 por ciento a finales de 2011.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.