La banca busca aumentar su rentabilidad mediante comisiones y tarifas

La banca no piensa perder un ápice del rendimiento de su negocio y ante el escenario complejo que supone la crisis económica se va reinventando, se va ajustando a la nueva situación.

Su estrategia consiste en recuperar por algún concepto lo que pierde en otro. Es por ello ha fijado la mirada, de forma muy fija cual “Ojo de Sauron”, a todo lo que se refiere a comisiones, gastos y tarifas para obtener beneficio de quienes mantienen una cuenta activa, aperturan o cierran cuentas, solicitan créditos personales, o cualquier otro servicio que el banco ofrezca. El incremento de las comisiones por estos productos bancarios le puede devolver parte de los recursos que pierden por los impagos, la cartera inmobiliaria y el frenazo económico en general.

Las organizaciones de consumidores, expertos y los medios masivos insisten en que los ciudadanos debemos leer la letra pequeña de los contratos de los préstamos personales o de cualquier otro producto de la banca, sin embargo los bancos acosan a los nuevos clientes que no tienen vinculación con el mismo y completan sus números con comisiones y gastos mayores “por no ser cliente”, como si tratara de pertenecer a una clase privilegiada.

La tendencia al alza en las comisiones, gastos y tarifas bancarias comenzó hace ya unos seis años, era lenta pero segura hasta que se se aceleró en 2010 y se precipitó al máximo durante 2011, al aumentar en un promedio de 4 por ciento en lo que va de año y del 12 por ciento comparada con marzo de 2010, datos anualizados de la comparativa de tarifas aplicadas por los bancos españoles líderes del sector.

La tarifa anual por tarjetas de débito aumentó en un 12 por ciento y la de crédito lo hizo en un 10 por ciento.
El mantenimiento de cuentas y libretas de ahorro tienen un coste de 23 euros anuales cada una.
La tarifa por disposición de efectivo por cajeros automáticos ha aumentado una media de 4,5 euros al año.
Se pagan entre 3 y 4 euros más al año por la apertura o cancelación de una operación de crédito, y otro tanto sucede con la cancelación de una cuenta corriente, la tarifa por este concepto puede ser de 18 euros.
Las comisiones de mora, descubiertos y otros servicios registran las tasas más altas.

En su defensa, fuentes del sector aseguran que los intereses y las comisiones han subido sólo en las operaciones que suponen mayor riesgo y que el resto de los comisiones no han subido en una proporción mayor a la inflación, una variable macroeconómica que no ha sido referencia habitual para fijar comisiones bancarias.

Para el beneficio de los ahorradores se puede decir que bancos y cajas, han aumentado la oferta de “extratipos”debido a su competencia por captar los depósitos del público, La puja entre las entidades por quedarse con estos depósitos ha hecho que varios de éstas ofrezcan un interés promedio de 3,5 por ciento TAE.

Pero como es usual hay una letra pequeña que condiciona la recepción de un interés mejor a la vinculación que se tenga con el banco. Más concretamente, el cliente debe suscribir un fondo de inversión, un seguro de vida o de hogar, tarjeta de crédito, domiciliar la nómina y el pago de los recibos. Mientras más vinculado se esté mejor remuneración pagará el banco por nuestros depósitos aunque por otro lado se recupere cobrando altas comisiones y tarifas por sus servicios.

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