La deuda hipotecaria se confirma como una obligación de la sociedad de gananciales

Una decisión que sienta jurisprudencia, emanada del Tribunal Supremo, TS, aclara cuál debe ser la cuota que cada miembro de la pareja debe pagar del préstamo hipotecario después del divorcio: un 50 por ciento cada uno.

El razonamiento es que el crédito hipotecario no es una “carga del matrimonio” (como son los gastos ordinarios de alimentación, electricidad, etc.) sino una deuda que forma parte de la sociedad de gananciales (que comprenden tanto los bienes como las obligaciones que se adquieren durante la relación marital).

Las cargas del matrimonio se asumen en función de la capacidad económica de cada cónyuge, mientras que los bienes y obligaciones de la sociedad de gananciales corresponderán en un 50 por ciento a cada uno.

La decisión, con ponencia de la magistrada Encarnación Roca Trías se produce como consecuencia del recurso planteado por Javier M.D. Contra la decisión de la Audiencia Provincial de Valencia ratificando una sentencia en Juzgado de Lliria que en 2007 condenó a Javier a asumir el 80 por ciento del pago de la hipoteca después de haberse firmado la separación de su cónyuge.

La sentencia recurrida se había decantado por considerar este pago como parte de la pensión alimenticia y atendiendo a que el recurrente tenía más ingresos que su ex mujer.

El Tribunal Supremo consideró conveniente tramitar el recurso, dado que existían varias sentencias contradictorias en las instancias inferiores y sentenció, como dijimos, que el préstamo hipotecario es una deuda de la sociedad de gananciales, en lugar de una carga.

Pese a que en este caso el beneficiado es un hombre, la decisión aplica a cualquier caso incluyendo aquellas mujeres divorciadas que incluso se ven obligadas a continuar pagando el 100% de la hipoteca porque sus excónyuges se desentienden, como bien resalta la presienta de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas, Ana María Pérez del Campo.

La decisión también ha sido aplaudida el profesor de la Universidad de Valencia Carles Xavier Simó, puesto que, evidentemente, la deuda hipotecaria se asume con ocasión de la adquisición de un bien que se reparte por mitad entre los excónyuges.

No obstante Simó advierte que hay casos en los que las diferencias laborales y económicas pudiesen recomendar lo contrario, especialmente, en aquellos supuestos en los cuales la mujer, por ejemplo, ha sido ama de casa durante la vida conyugal y en consecuencia le es difícil reinsertarse en el mundo laboral.

Otro caso es cuando sólo uno de los cónyuges conserva la custodia de los hijos, pues el otro cónyuge, además de la pensión alimenticia tendría que asumir, igualmente, el 50 por ciento de la hipoteca. En estos supuestos el propio Tribunal Supremo señala que la protección de los hijos deberá prevalecer, lo que obliga a analizar cada caso individualmente.

En el caso de Cataluña, ya el Código Civil Autonómico, en su artículo 231.5 establece que, a falta de acuerdo en contrario, la deuda debe pagarse en partes iguales.

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