¿Han actuado correctamente los registradores en las firmas de préstamos hipotecarios?

Mucho se ha comentado acerca de la indefensión de los deudores frente a los Bancos a la hora de firmar un préstamo hipotecario. Se alega que la mayoría de los bancos establecieron condiciones abusivas, en grave perjuicio a los consumidores, sin que los Notarios y Registradores advirtiesen siquiera sobre éstas a los prestatarios.

La polémica surge, por ejemplo, con el hecho cada vez más frecuente que los bancos al ejecutar el préstamo hipotecario terminan quedándose con el inmueble por la mitad de la tasación y aún así el prestatario sigue siendo deudor por la diferencia entre dicho valor y el saldo del préstamo, pudiendo el banco embargar otros bienes, incluso la nómina del deudor. En otras palabras, quedan encadenados a dicha deuda indefinidamente.

Los Registradores se han defendido con varios argumentos:

En primer lugar, con respecto al punto anterior, aseguran que los prestatarios conocían esta circunstancia, pero dada la bonanza económica pensaban que nunca estarían involucrados en una situación de impagos o que en el peor de los casos, puesto que el precio de los inmuebles continuaba subiendo, éstos iban a ser suficientes para saldar la deuda. Incluso recibían cantidades mayores que lo que les costaba la vivienda, que utilizaban para la compra de vehículos, mobiliario e incluso viajes.

Por lo demás, ésto está en la propia legislación y escapa a la competencia de los Registradores el cambiarla. Correspondería en todo caso al Congreso modificar la ley para contemplar la figura de la dación en pago, lo cual ha sido rechazado por el Poder Legislativo o aumentar el porcentaje del valor del inmueble sobre el cual puede adjudicárselo el banco (en este caso, el Gobierno y los portavoces de los partidos en el Congreso han anunciado un aumento, al 60%).

Por el contrario, los registradores se han negado a aceptar ciertas cláusulas no previstas en la Ley que perjudicaban a los contratantes de un préstamo hipotecario, aunque no se haya hecho mucha publicidad al respecto. Se trata, insisten, en un trabajo metódico pero coherente y efectivo.

Una de estas cláusulas se remonta la década de los 80, cuando aparecieron los préstamos a interés variable. En esa oportunidad varios bancos referenciaban la tasa variable con el tipo preferencial que ellos mismos fijaban, lo que implicaba que la institución estableciera libremente la tasa de interés que considerara oportuna. Los Registradores se negaron a inscribir éstas cláusulas señalando que la referencia tenía que ser objetiva, fijada por terceros ajenos a la relación contractual.

Tampoco inscribieron cláusulas que preveían modificaciones de la cuota sólo cuando aumentaran los intereses pero no cuando éstos bajaran, pues consideraban que no eran equitativas.

Otras cláusulas que los Registradores se han negado a aceptar tienen que ver con causales de vencimiento anticipado que permitiría a la entidad financiera reclamar el 100 por ciento del préstamo aunque no haya habido impago, y que incluían varias situaciones:

Una de ellos era el caso de un supuesto deterioro del inmueble certificado por un perito nombrado por el banco, y que los registradores consideraron abusiva.

Otro caso era que el prestatario hubiese arrendado la vivienda sin permiso del Banco o que el prestatario no hubiese contratado un seguro de vida o de hogar con la aseguradora de la entidad financiera. En la actualidad ninguno de estos supuestos es una causa procedente para ejecutar una hipoteca.

Por último, los Registradores destacan que en su web Registradores.org han puesto a disposición del público el Registro de Condiciones Generales de la Contratación, que transcribe todas aquellas cláusulas que no son admitidas en los préstamos hipotecarios que se suscriban en adelante.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.