El uso descontrolado de las tarjetas de crédito obliga a las familias a refinanciar deudas

Conforme a datos proporcionados por la Agencia Negociadora de Productos Bancarios, cuyo principal negocio es la reunificación de deudas, la utilización incorrecta y en exceso de las tarjetas de crédito es la causa del alrededor de dos tercios de los requerimientos de refinanciación de deudas en 2011; este porcentaje duplica al de 2010.

La unidad de análisis de dicha Agencia llevó a cabo un informe con base a un estudio de aproximadamente 11.000 casos en los cuales se solicitaba una reagrupación de créditos. Como resultado se destaca que un 75 por ciento de los solicitantes eran titulares de al menos tres tarjetas de crédito.

Un 50 por ciento de los solicitantes acumulan deudas con este tipo de financiación que superan los 15 mil euros; a su vez un 20 por ciento ya ha cubierto el límite máximo previsto y se encuentra con dificultades para pagar las cuotas.

El problema con las tarjetas de crédito no es sólo la alta tasa de interés, que llega a alcanzar hasta el 26 por ciento anual, sino el hecho de que sus titulares las utilicen para cubrir gastos corrientes.

Aunque el porcentaje de los créditos con tarjeta pueden no ser tan altos dentro del total del endeudamiento de las familias, si representan una parte sustancial de los pagos mensuales, tanto por el alto interés que se ha mencionado como por el menor plazo de pago frente a créditos personales o hipotecas.

Una situación de impagos de las tarjetas de crédito genera un efecto dominó sobre las otras deudas y puede ocasionar el embargo de los bienes, incluyendo la vivienda.

El informe también destaca que las tarjetas son utilizadas en mayor medida durante la navidad, las vacaciones de verano y el mes inmediatamente siguiente a ambas. Igualmente, son los empleados con contrato indefinido, los funcionarios públicos y los que ejercen profesiones liberales los que más sufren el endeudamiento por tarjetas de crédito, en parte por la facilidad inicial para conseguirlas.

En conclusión, lo que inicialmente constituía un mecanismo para facilitar el manejo de la economía familiar, se ha convertido en una carga que amenaza, sino es bien gestionada, con asfixiar la economía doméstica.

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